Entradas

Mostrando las entradas de octubre, 2019

Un tango para los tinchos.

Imagen
   En 1924, mucho antes de que lleguemos los millennials y centennials a creer que revolucionamos el idioma y las significaciones, ya el poeta, bohemio (redundante si, quizás), y porteño Celedonio Flores había dedicado una de sus obras más conocidas a los siempre tan vilipendiados -y con razón, no lo niego- tinchos.    Algunas de sus letras le rinden homenaje a hitos populares del momento; como “Corrientes y Esmeralda”, donde le habla a las ochavas diciéndoles "esquina porteña, este milonguero te ofrece su afecto mas hondo y cordial", y agrega que allí "cualquier cacatúa sueña con la pinta de Carlos Gardel".    En “Mano a mano”, por otro lado, le ofrece, pudoroso como todo hombre, el último cariño a alguna buena mujer, y después le recrimina el abandono. Como siempre. Y finalmente, el “Viejo smoking”, es nomás una excusa para recordar los tiempos idos, la buena época, aquella donde "la milonguera mas papa el brillo de tu solapa, de estuque y carmín man...

Otro soliloquio.

Imagen
   Señora quiero decirle que yo a usted la quiero. Sí, la quiero. La quiero como la quise antes, cuando yo era el niño de cachetes redondos y ojos grandes, y usted ya era señora. La señora esa que yo ahora veo casi sin voz, casi sin piel. Y yo, lo que queda de mí, sin sueños, maduro cuarentón no llegaré a ser nunca. Señora, la quiero. La quiero porque usted me enseñó que querer era algo posible, lo que no era posible era quererla a usted. Usted ya era señora, y yo era apenas niño. Y después de los años nos volvemos a ver, usted ya tan ajena a todos mis recuerdos, y yo un poco triste de verla envejecer. El tiempo no cura –ahora lo sé bien – ningún dolor, pero a usted señora yo la vuelvo a ver y se me restañan las heridas.    Yo la quise, déjeme contarle que la quise, cuando usted ya era señora, y yo apenas era niño. Yo soñaba entonces con quererla para siempre, después el olvido me enseñó otros caminos; ahora que he vuelto a verla me acuerdo del cariño, y usted seño...