Te dije yo mi Lorca preferido.
Y en la noche de noviembre te dije yo mi Lorca preferido bajo el cielo de Corrientes. alcé los ojos, te vi y en mi corazón sentí agujas estremecidas que me están abriendo heridas rojas como el alelí.* Cuando uno tiene 20 años –o un poco más- es todo casi romántico, si es que se tiene tiempo para eso. Nos vimos pocas veces. Como de vez en cuando, entre la gente y los gentíos tan comunes hoy en día, esos piden derechos, que reclaman de amor y de atención. Siempre nos vimos de lejos, pero nunca abrazamos el posible saludo. Pero una noche entre el calor de la Corrientes y la cerveza amiguera y amigable, apareció su mirada otra vez frente a mí. Y nos quedamos quietos un segundo, sin saber saludarnos. *** Confundimos un poco a todos, como dice la costumbre, y entre algunos silencios y amores compartidos descubrimos que el otro era tan diferente como uno. Me cantó unos versos, discutimos gramática, sobre ...