Te dije yo mi Lorca preferido.

   Y en la noche de noviembre te dije yo mi Lorca preferido bajo el cielo de Corrientes.


alcé los ojos, te vi
y en mi corazón sentí
agujas estremecidas
que me están abriendo heridas
rojas como el alelí.*



   Cuando uno tiene 20 años –o un poco más- es todo casi romántico, si es que se tiene tiempo para eso.

   Nos vimos pocas veces. Como de vez en cuando, entre la gente y los gentíos tan comunes hoy en día, esos piden derechos, que reclaman de amor y de atención. Siempre nos vimos de lejos, pero nunca abrazamos el posible saludo. Pero una noche entre el calor de la Corrientes y la cerveza amiguera y amigable, apareció su mirada otra vez frente a mí. Y nos quedamos quietos un segundo, sin saber saludarnos.


***


   Confundimos un poco a todos, como dice la costumbre, y entre algunos silencios y amores compartidos descubrimos que el otro era tan diferente como uno. Me cantó unos versos, discutimos gramática, sobre el verso y la prosa, y jugó para mí un poco con sus manos y yo caí embelesado en una mirada suya. Como siempre yo, flaqueando frente a los ojos.


   Nos dijimos muchas cosas, sobre el amor, los versos, la moral y el ayer. Y después, cuando su mirada ya no me alcanzaba busqué su sonrisa y me encontré otra vez con lo nuevo. Y me dije no puedo // ahora // hoy // no puedo. Esta noche no puedo-


   Y después se fue y yo quedé pensando en que es posible otra vez, si me animo // si quiero, // si no puedo olvidarme de todo lo viejo, lo hermoso que pasó.
Más, aunque hermoso, ya pasó.



*Rosita al Primo, al momento de despedirse, ya comprometidos. Escena dos del Acto Primero de "Doña Rosita la soltera". Federico García Lorca.

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