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Mostrando las entradas de octubre, 2018

Lágrimas peronistas.

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    Eran las ocho de la noche de un viernes que intentaba ser fresco en pleno octubre. La democracia era una canción a punto de empezar a sonar. El taxi avanzaba rápido por la avenida y el olor del río amenizaba la escena correntina.    Los últimos asientos del bondi estaban igual de sucios que de vacíos, y la carrocería hacía tanto ruido como unos militantes en su última semana de campaña. Corrientes iba quedando atrás, hasta parecía que el río la abandonaba, como si el destino fuera en otro lugar. ***    En la puerta del campus los compañeros cambiaban cervezas y cigarros y cenaban papas fritas de paquete, mientras en Arquitectura otros festejaban un halloween de cartón. La noche era joven y todavía no había certezas.    En el hall de la facultad todos alimentaban ilusiones y gritaban amores y desamores. La Franja Morada, olvidando el servilismo por un rato, alimentaba su ego con cánticos sexistas y homófobos, y ponía sus m...

Esta carne es mía.

   Yo soy el individuo, dice Nicanor Parra y afuera llueve. Las tempestades aburren, dice Nicanor. Aquí no hay tormenta, apenas unas gotas aburridas y simples que parecen un cuadro de Paul Klee. No gustan a nadie y pocos entienden.    El vecino amaga ser recto, pero persigue al gato ajeno y lo corre como a un trapo viejo que se deja al fondo del patio, donde no moleste. Después muestra arrepentimiento y saluda como buscando amainar su bestia interna. El amor huyó hace tiempo de esa persona.    Está vacío, es hombre, es natural, es el reducto último de una familia bien. Le es natural ser ajeno a la humanidad. Él lo niega, intenta, inútilmente, cada vez que necesita, plasmarse como un ser íntegro, único. No puede. Es evidente su mal amor.    Es un hombre criado para mandar. Es un hijo del siglo XX.    Oculta la fechoría del desprecio con las consabidas acciones de servidumbre. Siempre dispuesto a limpiar las bocas de otros, per...

Soliloquio del que recuerda.

   Yo recuerdo el color de tu boca y a tus ojos marrones que marcaron mi frente cuando me miraste. La fuerza de tus manos que apretaron mis dedos delgados, la sonrisa perenne de mi cara después. Yo tengo el recuerdo de tu piel suave que me roza y me deja, me abandona. La fragilidad de mi voz y de mis cuentos contados en susurros de noche, cuando vos no estabas ni soñabas conmigo. Tu fortaleza en que me apoyo para decirte que todo está bien.    Los ruidos del pueblo nos ahogaban y yo maldiciendo tu ausencia hasta verte.    Tu mano alzada entrándome a tu vida, tu sonrisa detrás de todo el tiempo que esperé y me olvido de odiarte, y odiar a tu vida lejos de mí, por un rato.  Mil cosas por verte y estar hoy contigo, tu pasito suave, tu ademán de permiso y tu cadera quebrada para estar conmigo un rato, pequeño.    Hoy cuento los días y falta tan poco, no aguanto la espera y me olvido de ti. Después te recuerdo, te sueño, te espero. Re...

Campañas de carne

   Las elecciones de Centro de Estudiantes y Consejeros Directivos de la Facultad de Humanidades serán este jueves y viernes próximo. El escrutinio es el evento social más esperado por mí dentro de la vida universitaria: el único momento del año en que me encuentro con un amigo y nos damos un buen abrazo, excluyendo toda ideología y desamor.    Frente a este panorama, es natural ya la crudeza de los comentarios, la agresividad de las relaciones y la falta de cariño que se profesan militantes y agrupaciones enfrentadas -más por tradición que por cuestiones ideológicas.    Las dos grandes agrupaciones que están en el edificio donde curso (extensión de Humanidades en Corrientes) son Franja Morada y el Frente Universitario Popular, de carácter peron-kirschnerista. ***    La Franja Morada jugó su más penosa carta hace unos días cuando reapareció un extinto -creía yo, pobre iluso- estudiante de comunicación. De camisa bien planchada y andar ...