Lágrimas peronistas.
Eran las ocho de la noche de un viernes que intentaba ser fresco en pleno octubre. La democracia era una canción a punto de empezar a sonar. El taxi avanzaba rápido por la avenida y el olor del río amenizaba la escena correntina. Los últimos asientos del bondi estaban igual de sucios que de vacíos, y la carrocería hacía tanto ruido como unos militantes en su última semana de campaña. Corrientes iba quedando atrás, hasta parecía que el río la abandonaba, como si el destino fuera en otro lugar. *** En la puerta del campus los compañeros cambiaban cervezas y cigarros y cenaban papas fritas de paquete, mientras en Arquitectura otros festejaban un halloween de cartón. La noche era joven y todavía no había certezas. En el hall de la facultad todos alimentaban ilusiones y gritaban amores y desamores. La Franja Morada, olvidando el servilismo por un rato, alimentaba su ego con cánticos sexistas y homófobos, y ponía sus m...