Crisis.
¿Vos creés que estuve mal en decirle a tu familia que nuestra relación ya terminó hace rato?, le preguntó. El otro lo miró confundido. Le reprochó un poco de bebida, adujo el champán del brindis, dijo que lo había visto fumar mucho. Es verdad, pensó él. Había prendido un cigarrillo tras otro durante toda la noche. En honor a la verdad –siguió- hace cinco años que no tenemos nada. Seguramente vos tendrás otras amantes por ahí… Y yo he vuelto a la soledad de antes. El otro, que se había estado desvistiendo, dejó el saco en una silla y terminó de desatar la corbata. Puso un puño en la cintura y apoyó la otra mano en la puerta del ropero mientras clavaba la vista en el suelo. Tragó. Lo miró con los ojos secos, casi sin emoción. Él pensó que eran más lindos que cuando lo conoció. Seguramente estar perdiéndolo lo hacía más atractivo. Con la diferencia, claro, de que ahora tengo alguien a quien esperar con la cena servi...