Isabel de Guevara, la heroína que callaron.
Cristobal Colón queda apenas un nombre al lado de otros conquistadores americanos que sí llegaron a pisar el entonces “Nuevo Mundo”, como lo fueron Francisco Pizarro, descubridor del Pacífico; Hernán Cortes en Santo Domingo; o Lope de Aguirre, el buscador del sueño de El Dorado.
Y don Pedro de Mendoza, el fundador del puerto de Santa María del Buen Ayre, el primer intento de la actual ciudad porteña. Don Pedro de Mendoza vino acompañado por un grupo de militares y civiles, y mujeres.
Pocas eran las que se aventuraban a, y lograban, dejar la comodidad de sus casas y sus familias, para navegar tres o cuatro meses a un destino incierto. Una de ellas fue Isabel de Guevara.
Isabel de Guevara fue, no solo una conquistadora de colonias, también fue la quizás primer feminista que pisó estas tierras nuevas. Abandonó España casi escapándose de su padre y su negativa a que una joven doncella corriera aventuras y peligros más allá de los mares.
En 1534 Isabel se embarcó, junto a su primo, al navío que trajo a Pedro de Mendoza a las nuevas tierras. En ese viaje, en el que había apenas unas 20 mujeres, la doncella sufrió los improperios propios de un viaje conquistador.
Su correspondencia privada es un relato cruento y cercano de la época colonial en el que detalla la inanición y las privaciones de quienes debían sobrevivir la guerra conquistadora y evangelizadora de indios querandíes.
Después de más de 20 años en América, Isabel dejó la ciudad de Buenos Aires y subió por las aguas hasta la ciudad de la Asunción, actual capital del Paraguay. Se casó y enviudó, luego de haber perdido a su primo, y quedar desprotegida en el mundo casi salvaje que habitaba.
En sus últimos años ella escribió la carta que la sobrevive, la carta silenciada, en la que reclama a su Majestad, Juana de Austria, cabeza del Consejo en las Indias, la tierra y los esclavos que merecía al mismo grado que los hombres de la comitiva, en favor de los servicios prestados a la Corona.
En su carta, Isabel de Guevara denuncia los abusos de Pedro de Mendoza, los atropellos hacia los aborígenes y el destrato a los civiles, hombres y mujeres.
En su memoria, Alicia Muñoz escribió la pieza teatral “Isabel de Guevara. La carta silenciada”, en la que la misma Isabel, en sus últimos instantes, habla a su Majestad y recuerda toda la travesía. Se despide pidiendo que no le cuenten a su padre que muere de fiebre, sino como una heroína. Que lo fue.
La obra fue puesta en escena con Mónica Villa interpretando el unipersonal, bajo la dirección de María Esther Fernández. Actualmente está disponible en la plataforma de streaming Teatrix.
Agradecemos a los autores el material utilizado para esta publicación.



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