Un tango para los tinchos.

   En 1924, mucho antes de que lleguemos los millennials y centennials a creer que revolucionamos el idioma y las significaciones, ya el poeta, bohemio (redundante si, quizás), y porteño Celedonio Flores había dedicado una de sus obras más conocidas a los siempre tan vilipendiados -y con razón, no lo niego- tinchos.
   Algunas de sus letras le rinden homenaje a hitos populares del momento; como “Corrientes y Esmeralda”, donde le habla a las ochavas diciéndoles "esquina porteña, este milonguero te ofrece su afecto mas hondo y cordial", y agrega que allí "cualquier cacatúa sueña con la pinta de Carlos Gardel".
   En “Mano a mano”, por otro lado, le ofrece, pudoroso como todo hombre, el último cariño a alguna buena mujer, y después le recrimina el abandono. Como siempre. Y finalmente, el “Viejo smoking”, es nomás una excusa para recordar los tiempos idos, la buena época, aquella donde "la milonguera mas papa el brillo de tu solapa, de estuque y carmín manchó". Y así podríamos seguir mucho más. No.
   Pero sin dudas, mi letra preferida de este letrista de tangos es ninguna de esas. “Muchacho” es un tango que Celedonio publicó a los 28 años y tiene el tinte moralizador que se le adjudica al autor, al que se le reconoce el descaro de la crítica social y el acertado lunfardismo. Está escrito en segunda persona, y en él, el autor le habla al personaje y le habla de las bondades de una vida no acomodada. “Porque la suerte quiso vivís en un primer piso de un palacete central”, ataca; y como si fuera poco, agrega aquello de “si tenés sentimientos los tenés adormecidos, pues todo lo has conseguido pagando como un chabón”.
   (Hoy le diríamos cheto que estudia administración de empresas y se va a la pesca en la camioneta de papá. Pero claro, no tenemos talento del tanguero).
   Ya en sus últimos versos lo increpa: “decime si en tu vida pelandruna, bajo la luz de la luna, o sino bajo un farol, no te has sentido poeta y le has dicho a una pebeta que era más linda que el sol”. Reafirmo. No tenemos el talento del tanguero.
   Interesante es la versión de Ángel Vargas y Ángel D'Agostino del '40. Pero para amantes del tango más moderno y agiornado, está la versión de Adriana -aquella a la que llaman La Gata- Varela que lo grabó primero para el sello Melopea en el album "Tangos" (1991).
   Hoy ofrece una versión más nueva, acompañada por Marcelo Macri, y formó parte del repertorio en una presentación en el Festival de Tango de Zárate.

   Esta es la original de Adriana:

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