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Isabel de Guevara, la heroína que callaron.

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Cristobal Colón queda apenas un nombre al lado de otros conquistadores americanos que sí llegaron a pisar el entonces “Nuevo Mundo”, como lo fueron Francisco Pizarro, descubridor del Pacífico; Hernán Cortes en Santo Domingo; o Lope de Aguirre, el buscador del sueño de El Dorado. Y don Pedro de Mendoza, el fundador del puerto de Santa María del Buen Ayre, el primer intento de la actual ciudad porteña. Don Pedro de Mendoza vino acompañado por un grupo de militares y civiles, y mujeres. Pocas eran las que se aventuraban a, y lograban, dejar la comodidad de sus casas y sus familias, para navegar tres o cuatro meses a un destino incierto. Una de ellas fue Isabel de Guevara . Isabel de Guevara fue, no solo una conquistadora de colonias, también fue la quizás primer feminista que pisó estas tierras nuevas. Abandonó España casi escapándose de su padre y su negativa a que una joven doncella corriera aventuras y peligros más allá de los mares. En 1534 Isabel se embarcó, junto a su primo, al naví...

"Pastiche", o la vuelta del humor.

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   El viernes volví al teatro. En la noche de frío de una ciudad oscura, Sala 88 se encendió de nuevo para “ Pastiche, sin filtro ", el último éxito de Chaco.    La obra, producción íntegramente chaqueña, es el rescate del trabajo continuo y constante de una artista de la vida. “ La Chiruza Mamandra ” es el personaje interpretado por Patricia Rojas, actriz y docente chaqueña de amplia trayectoria.    Plenamente humana, “La Chiruza Mamandra” recorre el escenario y la vida haciendo un racconto de sus peripecias por sobrevivir a los avatares del amor y el desamor, los desconciertos y los aciertos, provocando en el público, desde el humor, una rápida identificación personal.    En su línea, Mamandra reconoce haberse visto caída en el humanismo y la divina comedia de una vida vivida con naturalidad y sin desgaste. A pesar de todo. El texto responde a la lógica propia de la actriz, quien, decide reconvertir sus experiencias personales, y poner...

Experimento IV

   El mundo ha cambiado, la globalización ha destrozado las últimas esperanzas del romanticismo y del olvido. Ahora la humanidad se enfrenta a dos posibles nuevos enemigos: toda la información que produce y guarda, y el control absoluto, de unos sobre otros, que eso puede ocasionar. Dice Mosco (2015) que ha nacido una nueva faceta del orden social llamado capitalismo, la informacional. Hoy, la siempre ponderada "Sociedad de la información" ha evolucionado hasta dar lugar a esa nueva forma de vida donde toda actividad humana se produce, procesa, almacena, distribuye y se ofrece como servicios. Claro que todo esto lo hacen, como no podía ser de otra manera, las grandes potencias mundiales desde unas pocas empresas privadas que explotan la "potencia computacional de la nube" (p. 1) y, desde allí crean un nuevo orden mundial capitalista en crecimiento. Pero, ¿hasta dónde es posible que funcione? ¿Hasta cuándo?    Pero ¿en qué consiste realmente este nuevo capitalismo i...

Carta para mi amigo Adrián.

   Tu nombre me sabe a miel, al recuerdo dulce de cuando el mundo era gris y triste. Un  día tu voz, tu mirada, tus manos pequeñas; la fiera indomable de mi corazón te dijo que si, y pasó el invierno abrigado en tu voz. La juventud fue el tesoro que nos acabamos, el abrazo eterno que te prometí. Tu casa en la playa tu sueño de niño, y una noche fría yo te prometí caminar por tu calle, rodearte en abrazo y no dejarme ir. Me pienso en tu vida me atrevo a quererte, a darte esa luna sencilla y redonda que atrapé una tarde pensando en tu voz. De tu secreto al mío hay solo distancia, el mundo que arde y se arma de nuevo. Pequeño el camino, pero nos separa. Perdoname todo, la lucha, la luna, la vida apartada. Yo lloro tu ausencia yo espero tu voz mi pequeño amigo de este, el invierno que ya se acabó

Lamento/otro.

   Ay vida, ¿qué me estás haciendo? ¿No ves que me quedo sin tiempo? ¿No ves acaso que si no tomas prisa yo me quedaré sin vivirte?    Quiero en tus caminos perder algunos pasos, dejar hilachas y suspiros bajo los árboles, ver caer las lluvias de cada año y ver crecer los libros bajo mis manos. No me dejes, por Dios, en esta angustia detenido; déjame// déjame crecer, conocerte un poco y a tus atardeceres dedicarles recuerdos. Quiero a la nostalgia conocer, a los amigos robarles risas y al amor construirlo fuerte, firme y, quizás, si queda tiempo, poder equivocarlo. Toma de mí, vida, lo que quieras, pero no me mueras sin hacerte, sino hermosa, al menos útil.    ¡Ay, vida! ¿Qué me estás haciendo?

Una mañana con Nora Bär.

   Son las 10 de la mañana de un lunes que promete más calor que alegrías, y ya me sentí estúpido una vez en lo que va de la mañana. Y es que, apenas pasadas las 8, abrí el teléfono por enésima vez, después de una larga noche de insomnio, y vi que anunciaba "lunes, 10 de enero", y de repente tuve un ataque de filosofía new age y pensé "una nueva oportunidad". Inmediatamente salté de la cama, y para quitarme el mal sabor de boca, me ahogué bajo el agua hirviendo de la ducha hasta que la piel me gritó basta.    Elegí un sombrero, cerré la ventana y bajé a la panadería de la Betty que dulcemente me dijo que aún no había horneado mis bizcochos preferidos. Empecé el día cambiando el menú y con un mate más amargo de lo que esperaba, mientras en el primer piso el niño de la vecina juega ruidosamente con sus autos de  plástico por todo el pasillo. Abro "Viceversa" de Nora Bär y mastico rápido dos de sus columnas mientras intento que el mate no se enfríe. El niñ...

Esperando el otoño.

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   Quiero decirte del tiempo algún secreto que descubra; por ahora sólo tengo nostalgias que me invento para pasar las horas más largas de mi vida. Voy dejando que vuelen algunas golondrinas para verlas volver en una tarde triste, cuando pinten las canas y las macetas estén ya vacías de las flores de estos días.    Yo le pido a tu vida un pedazo de tiempo, y prometo no gastarlo en esos pensamientos que cual frutas maduras se pierden por el suelo; en cambio le daré a esos ojos tan niños la mirada oportuna y un abrazo sincero. No prometo más nada, no digo las palabras que no quieras oír, y tampoco las tengo porque ya no las siento.    Pero si nada tengo, para qué despertar del mundo a las mañanas, para quién plantar árboles que no podré regar. Por eso yo le pido a la vida que venga con lapachos, con muchas flores nuevas, y vuelen golondrinas que vengan otros días, flotando despacito, galopando en las nubes a empañar la vejez.    No pido nada...